serial 002 perros

Las espadas fueron muy conocidas en la antigüedad pero pocos supieron cómo usar sus poderes los poderes ocultos de las espadas legendarias, pues en un lugar cerca de Zacapa, un hombre enfrento a otro con una espada de plata, con resultados poco satisfactorios.
Un pobre hombre de aproximadamente 40 años llamado Roberto  de edad cosechada frutas para vender y así sotnia a su familia, siempre pasaba por un camino donde tenía que cruzar un rio con la caja de frutas encima, para llevarlas a vender recorría un camino de más de 4 kilómetros, un día escucho que había un asesino suelto por el camino por donde el pasaba, eso no lo asusto pues él no tenía miedo a que fuera cierto cruzo el río como siempre ya su ropa se había secado y por algo extraño se detuvo a medio camino para descasar, algo que en sus años de caminar por ahí nunca le había pasado, él pensó ya me estoy volviendo viejo mientras se sentaba en una roca, un hombre salió de la maleza.
Ese día el señor había llevado manzanas para vender, el hombre que salió de la maleza desato la caja de madera y empezó a comer las manzanas Roberto siempre le gusto compartir con los menos afortunados que él así que dejo que comiera, pero al llenarse el hombre ruin empezó a agarrar las manzanas a tirarlas al suelo y pisotearlas, Roberto le dijo -mira amigo si ya no quieres toma un poco y llévalo a tu casa pero no hagas eso con la fruta, pero lo que Roberto no sabía es que ese hombre era el acecino, y le dijo y vos que alegas saco una gran espada de su espalda la cual no se veía pues el asesino cargaba muchos trapos encima de la espada, Roberto también saco la de él era cono la mitad de esa, el asesino pego una gran carcajada y le dijo entre burlas -que vas hacer con ese pequeño cuchillo, le tiro primero el asesino él se la quitó.
El asesino era muy rápido Roberto apenas podía defenderse, Roberto ya se había asustado pues el asesino ya llevaba 5 tiros y él ni uno solo faltaban dos y estaría acabado, entonces el asesino resbalo con una manzana que había destripado con anterioridad entonces Roberto tomo la ventaja, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, pero antes de dar el séptimo tiro, el asesino quedo acorralado entre la espada y un risco, tomo la espada de Roberto por el filo pero resbalo. Y Roberto vio como una piedra se desprendió y le cayó encima al asesino.
En el pueblo al llegar a vender, increíble pero la noticia ya estaba ahí, todos sabían que el asesino había muerto, y con mucha frecuencia le llegaban a preguntar a Roberto que si él no sabía quién lo había matado, el siempre respondía que no sabía y siempre contestaban -que mal le habríamos dado un premio al que mato al asesino, ese día vendió todo muy temprano y se dirija a casa por el mismo camino ya que no existía otro, y fue testigo de horro, un perro más alto que el marco de una puerta, estaba lamiendo la sangre regada, y luego con una pata movió la enorme roca y se devoro al cuerpo del asesino, el escondió la espada del asesino y la de el en una muralla de rocas que pasaba por ahí.
La vida de Roberto fue empeorando cada vez más, hasta el punto de que le consideraban loco se tiraba de la cama y gateaba con los codos y las rodillas hasta sangrar con los ojos completamente blancos, él decía que un hombre lo llegaba a retar, tenía pesadillas y en las noches gritaba muy fuerte y tan tenebroso que era difícil creer que esos gritos venían de un humano, amanecía con mordidas grandes que un perro normal nunca podrían hacer, era con cortadas de navaja. Unos años después unos hombres que buscaban las espadas legendarias, disimulado llegaron por ese lugar se escuchaban rumores de que por ahí había una espada muy fuerte manejada por un asesino.
Compraron muchas espadas, antes eran las armas, pero ya empezaban a aparecer las armas de oriente, uno de los hijos de Roberto le pregunto sobre su espada; Roberto le conto la historia a su hijo y que por eso el tenías pesadillas y que al matar al asesino duplico los pecados en él y que ese a espada tenía un mal, y que se quedaría en donde la dejo porque era muy peligrosa, la espada nunca se oxida.

En una pequeña muralla de piedras empezó a brotar sangre resplandeció algo de plata y una mano joven tomo la espada y dijo -bueno quien diría que estaba aquí ya llevamos tres y la mano cayó al suelo empuñando la espada.

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